martes, 23 de febrero de 2010

La despedida de Santa Marta y Cartagena

El camino de 5 horas al mediodía del Tayrona fue sofocante, lo mismo que hermoso cuando en algunos momentos del mismo se podía ver claros de montañas verdes, cielo azul y sonidos indescifrables. Nos dejó atontados de cansancio y traspiración el subir y bajar cerros, rocas y vegetación abundante hasta que dimos con Calabazos, el pueblo de diez casas que comunicaba la selva con la ruta a Santa Marta. Nos tomamos dos aguas y paramos la buseta que nos devolvió a la civilización, previo quedarnos dormidos del cansancio y gracias a un pasajero que nos despertó justo, ya que el bus tenía destino final Barranquilla.
Volvimos al "Olas Marinas" del Rodadero y esa noche, tras el baño sagrado de tres días de selva sin aseo, fue la única noche del viaje que nos fuimos a dormir temprano: estábamos fielmente fusilados de autentica odisea de selva y caminatas. Además, a la mañana partimos para "Playa Blanca", otra Playa Blanca, previa lancha de 5 minutos, con el azul del mar de nuevo enfrente y con el cansancio recuperándose al sol. Luego vino la recorrido rapida pero hermosa del casco viejo de Santa Marta y su "Camellon" (malecon) de Caribe, de empedrado y callejuela escasa de distancia y pueblo.
A la noche hicimos nuestra última noche de rumba en El Rodadero, con Margarita y Teresa recién llegadas de Barranquilla. A la salida del sitio me lleve un susto de novela: un auto se dispuso a disparar al aire, sacando por la ventanilla su revolver y mi aliento de cercanía (por suerte no paso nada de nada).

domingo, 21 de febrero de 2010

El Rodadero de Santa Marta y Tayrona

A Santa Marta llegamos el lunes por la noche y nos dirigimos al "Hotel Olas Marinas" ded Carrera 4ta., en El Rodadero. Esta ciudad en realidad separa a la samaria Santa Marta por una montaña y tiene su propia vida y playa. Estabamos entre El Rodadero y Taganga, la otra playa cercana pero acupada por los turistas internacionales, y como todo en este viaje, nos decidio la colombianidad antes que lo foraneo. Creo que la eleccion fue excelente: hay que ver la caida del sol en la costanera escasa del Rodadero y escuchar la cantidad increible de grupos vallenatos que te tienen tocando una cancion aqui, otra alli, para darse cuenta de esto.

martes, 16 de febrero de 2010

Carnaval de Barranquilla

Se puede decir que es realmente la fiesta de todo un pueblo del 13 al 16 de febrero de este año. O eso parece Barranquilla, a cada esquina, a cada portal de casa y musica, en estos cuatro dias que dura la rumba grande. Llegamos tardisimo, a eso de las 12 y media de la noche, por la demanda de pasajes entre Cartagena y esta ciudad. Por suerte nuestra amiga Margarita nos habia encontrado hospedaje en la casa de Berta, una Señora que alquila una habitacion en su propia casa, asi que estabamos en casa de familia (Carrera 64 Nº 80 creo).
Solo salimos a comer algo bien tarde y encontramos abierto un lugar donde vendian perros (panchos), asi que nos acostamos temprano porque al otro dia empezaba la fiesta. A eso del mediodia, sofocante de humedad y de pesadez de esta ciudad, pasamos a buscar a Margarita y nos fuimos al Carnaval de la 44. Hay dos carnavales aqui, o corsos, el de la 40 (claramente más ostentoso y turistico, donde estaba Uribe en el palco y sus Ministros) y el de la 44 (mas colombianisimo y barranquillero), y a este ultimo nos fuimos. Nos quedamos viendo pasar las comparsas hasta las 5 de la tarde mas o menos, cuando el cuerpo no queria mas nada de baile y rumba, y nos degustamos una pizza de primavera camino a la casa.
A esta altura debemos confesar que se comienza a sentir todo el trajin del viaje y se siente algo el cansancio, aunque no le hechemos miedo a nada. Nos bañamos y recostamos una hora y otra vez de rumba, esta vez nos fuimos a un lugar llamado "Cantagallo", muy chevere, muy lindo, con Margarita y una amiga suya Maria Teresa, y donde en una parte de la noche se hace karaoke (Matias arrugo de cantar "El dia que me quieras", ya que yo habia convencido a todo el mundo que el tipo era un gran cantante de tangos). El ron nos siguio haciendo bailar hasta las 5, cuando el cuerpo ya pide reposo y la luna rumbera que cerca el Rio Magdalena nos miraba llegar al Barrio del Golf.

lunes, 15 de febrero de 2010

Playa Blanca

Haciéndose difícil el escribir a tiempo real, tenemos que mencionar algo con las Islas del Rosario y especialmente Barú, que visitamos previo a dejar las mochilas grandes en "La Española", el hostal que controlamos como si fuera casa. En Playa Blanca, Barú, nos quedamos a dormir en "Lo de Hugo", en una choza que conseguimos frente a la playa (literalmente choza: maderas y ojas de palmas, sin ventanas, sin espacios). Pasamos una noche excelente, sin rumba, pero con el sonido de las mansas ahi, que casi se tocaba, y las estrellas de fondo. Comimos langosta bajo el azul de la noche, más buena que el paisaje al caer la tarde, hechizada, cual llamada de Yemaya, escapada de prospectos turísticos.

jueves, 11 de febrero de 2010

La heroica Cartagena

El sol arrasaba sus brasas de 31 grados constantes en la Ciudad Amurallada, donde descansan los fantasmas piratas y las mulatas caribe. Balcones medievales, "españolísimos" y en flor, nos advirtieron el respeto por el pasado, su sabor inquisitorial  de conquista y encantamiento. Cuando nos depositamos dentro de la muralla, a eso de las 12 y después de dormir unas horas en "La Española", nuestro Hostal que tiene todo para ser pocilga (hasta un balcon con toda la carrera 30 de fondo) menos el aire acondicionado, y eso amigos, es lujo aquí.
La heroica Cartagena, ciudad amurrallada a mi tiempo y a este nuevo mundo, con la calle que es verbena constante, de azules, verdes y amarillos; de ladrillos que besan callejuelas, de brisa escasa de Parque Bolivar. Es de cuento este sitio, de "Paseo del Escribano", de "Playa de Artilleria", de "Plaza de la Aduana", de verte leída en Gabo en cada recobeco del amor en los tiempos de cólera, en cada esquina vallenata y dulce, cual tu limonada inmensa, cual tu cielo que cae repentino.

domingo, 7 de febrero de 2010

El Cantor de Fonseca

Medellin

Llegamos a la Terminal Sur de Medellin a las 6 de la mañana, con la idea de hacer tiempo para que la capital de la paisa Antioquia se despierte y adquiera su devenir eterno de gente. No faltó mucho hasta que llamamos y conseguimos hospedaje en el centrico "Botero Plaza" (Carrera 50 A y casi Parque Botero).
Llegamos muertos, dormimos toda la mañana, y solo al mediodia vimos las esculturas del genial artista en la Plaza del mismo nombre.
La ciudad paisa nos recibio con un clima calido, nublado pero bien pesado, constante en sus 30/31 grados. Atras quedaba el ultimo dia en los cafetales y en Armenia, donde recorrimos su centro, comimos unas hamburguesas de explosion (creo le echaron a las mismas todo la camida del quindio colombiano) y nos quedamos en un bar haciendo tiempo para nuestro micro de las 23.30 hs. Justo a la hora en que la capital del Quindio parecia ponerse chevere de rumba y mujeres, cual una maldicion, tuvimos que "volar" a la Terminal a hacer las 6 horas y media que nos trajó hasta Medellin.

viernes, 5 de febrero de 2010

Montenegro y el eje cafetero

Las 12 y pico de la noche en que llegamos a Armenia, ciudad devastada por un terremoto en 1999, estuvieron "pesaditas". Sin gentes ni mundo a la vista, solo encontramos un puesto callejero para matar el hambre, con las urgencias que da el querer regresar a dormir al hospedaje que encontró nuestro taxista de terminal Julian y partir temprano para Montenegro, pueblo cafetero a escasos 3 km. del Parque Nacional del Cafe.
Este pueblo nos vio llegar a eso del mediodía. Para ir probando algo de sus encantos, en un bar de enfrente al Parque Central - "Plaza Bolivar", obviamente como casi todos los pueblos aqui - nos tomamos dos "tintitos" bien sabrosos, mirando al pueblo pasar desde sus mesas de marmol y descansando un poco de bolsos y cuadras caminadas a "mochila limpia".

Villa de Leyva. Bogota.

Dejamos nuestro ya querido Hotel Aragon de Bogota (Carrera 3ra Nº 14-13, todavia no logro encontrar las direcciones aqui, es realmente dificil) para partir en viaje de 7 horas a Armenia, en el eje cafetero colombiano. Antes de ello, debemos mencionar algo de la ciudad que nos llamaba a quedarnos en sus misterios, en sus callejuelas de colonia, esa que tal vez Ruben Dario hubiera dicho que duerme bajo los angeles y sueña bajo los santos: Villa de Leyva. Ciudad sin tiempo, del detener de la vida y las urgencias, en cada empedrado y esquina, en cada cerro que la observa descansar.
Creanme cuando les digo que Villa de Leyva y sus 2145 metros sobre el nivel del mar es el paraiso cuando cae el sol en su plaza principal, inmensa y escasa de 14.000 metros cuadrados empedrados, considerada la mas grande del pais, frente a la Catedral que mira la fuente redonda y de piedras de su centro.

martes, 2 de febrero de 2010

Bogota. La Calera. Zipaquirá.

Son las 12 horas cuando se escriben estas lineas, en viaje de Bogota a Villa de Leyva (conexion con Tunja). Habra que decir que esta espera de ratito antes de volver a Bogota se escribe sin mucho formalismo literario, ni estilo alguno, mas alla de las urgencias de salir y recorrer en lugar de estar frente a la compu.
Llegamos a Bogota bien tarde, a eso de la 1 am, cuando el mundo duerme de trajin y comienza a soñar con el descanso de viernes y fines de semana. Primera sorpresa que habiamos leido pero que los 35 grados de Buenos Aires no recordaron: hacia 10 grados en Bogota. Estaba mas que fresco.
El sabado amanecio a eso de las 10 tras un baño rapido, tras partir para La Calara, un poblado a 16 km de Bogota, aconstumbrandonos a los precios y el cambio, donde una cerveza vale 1500 o 2000 pesos, un "tinto" (cafe) 1100, y otro tanto una gaseosa. Ayer viajamos con la musicalidad que nos daban los vallenatos, conociendo un poco el sabor de los "cachacos" (bogotanos) y almorzando hasta caer desfallecidos calentao con frijoles chicharrones (yo) y cazuela paisa el valiente Matias. Todo con un "refajo", la cerveza mezclada con gaseosa La Colombiana.