jueves, 12 de junio de 2008

Durazno y Convención

"La calle Durazno
muere sin saberlo.
Cuando se ilumina
toda de lila.
En pleno diciembre.
A la hora más lenta.
La siesta obligada
del jacarandá".
Jaime Roos

Montevideo me recibe alumbrada de esperanza, como queriendo más. Es, después de todo, tal vez su destino, como el mirar al mar. Soplan sus olas y me alumbra un viento circular. En Durazno. Envuelven su candidez como una caricia amiga, como un gorrión que encierra en su mirar. Por Convención. Azul de enfrente. Dos barrios. Solo para el retrato, para contarte, cómo va la cuestión.
Efecto especial, nostalgia que te recuerda y proyecta mis propias dudas en el futuro. Incierta la certeza de no volver, en esta ciudad de pasado, que me trajo una canción. Compañera de un principio y un después, de estar solo, acompañado, siempre. Arcángel de tus seis cerros, de tu barrio sur sin disfraz, de tu paquetería (in)ostentosa. Argentinidad oriental y cercanía. Distancia corregida. Hora de mar. Sonando Guillen impertinente en Milanés, a la vuelta de la esquina.

miércoles, 11 de junio de 2008

Reir llorando

Viendo a Garrik —actor de la Inglaterra—
el pueblo al aplaudirlo le decía:
“eres el más gracioso de la tierra,
y el más feliz...”.
Y el cómico reía

Víctimas del spleen, los altos lores
en sus noches más negras y pesadas,
iban a ver al rey de los actores,
y cambiaban su spleen en carcajadas.

jueves, 21 de diciembre de 2006

Que maldición separa

Un verso que refleje mi gratitud,
y el miedo a perderla, quisiera.
Uno que contenga mi quiebre y el sonido,
de las noches, como hoy, detenidas.

A la niña de Panamá

Para pagar una deuda, se escriben mis versos.
Una deuda pequeña, escasa, sin riendas.
Esta vez es para ella, las palabras sin las alas:
la que me mostró las penas, los ángeles, y sus ojos;
la que me mostró a Buesa.

Tu repaso en Cumaná

"Aquí esta el donde y el cuando
de cuando sueño contigo;
aquí esta donde te digo
lo que te digo soñando"
Andres Eloy Blanco

Hoy me recuerda este mundo tus manos,
cuando me tocan y olvidan aquel mundo.
Descanso de ti y a la vez me lleno de tu recuerdo,
como alguien que elogia los imposibles.

Juangriego

Lánguidamente se ostenta
este atardecer caribeño,
cuando menos espera
su presencia,
no por no quererla,
sino por el trayecto a su latido.


El aroma de brisa perpetúa, la noche
en que fui torpe y ella callada.
Dice que no habla de penas,
precisamente porque son penas.
Pero la noche, desconfiada, es la propicia.
Y su cuerpo, recordando, se mece al mío.

Fotos en Juangriego




Fotos de Nazareno. Juangriego, febrero de 2005.

Socavas el horizonte con tu ausencia

Detenida está la distancia que me separa
del vientre de tu anchura y humedad.
Desgrano el meditar de esta mañana
en que supe que te vas.

Dispuesto a ser escriba una vez más
del rojo carmesí, de tu fragancia.
Del seco e impávido despertar
que brindas cuando estas.

A Andrés Eloy

Te conocí poeta,
curioso por tu verso,
que sabe a guayaba, tristeza y parra.
En la ciudad del oriente cercano,
en Cumaná.

Savia te dio vida,
que entregaste a la justicia, labrada
al costado del Manzanares.
Pero a mi parecer, fue tu pluma,
simple, humana, cercana a mi,
lo que deslumbra tu gloria.

Prosa de prisa

Hoy apareció tu pelo por la tierra de Sucre,
atravesada por el Manzanares y los poetas muertos,
como quien recela del destino que lo atrapa,
como quien quisiera relegar tus formas,
pero cree en tantos imposibles.

Hoy te ojee desde el recuerdo que llevo de ti,
detrás de un asiento, volviendo en historia el letargo.
Hablando de lo frió con la dulzura de una guayaba,
Andando con un penar que llama a curarte abrazados.

Acaricia tu boca, tu pelo huye de lo rosero,
como quien juega con tus ojos a descifrarte,
y vuelves la tristeza en esperanza nueva,
corriendo a versos los fantasmas que te sobrevuelan.

Cumaná, Venezuela, 25 de febrero de 2005.