jueves, 15 de marzo de 2012

Amor a Roma

Fueron largas 24 horas de vuelo. Fueron contundentes, pero valieron la pena. Lisboa me permitio volver a sentir su magia por 7 horas, con la escala sorpresiva que hizo la Aerolinea Tap Portugal. Caricia y tiempo atras, tarde menos pensada en ese vendabal de perfumes esquisitos, de cafes escasos con Pessoa y de Sagres liviana en Restauradores. Plumazo por Alfama y fado, por funicular y el Barrio Alto, por Praça del Comercio y Tajo azulino. Viendome cerca, la tarde fue bajando, subiendo, arremolinando este sentir como la primera vez de grandes amores y 2001, exacta como el recuerdo que tenia de tus veredas blancas y pretas, exhautas de tus poetas. Me prometi volver y pasear con tu tiempo quieto, magico, de fado lisboeta. Otra vez, ciudad luz, fuiste amiga de siempre y todavia. Gracias.